sábado, 15 de noviembre de 2014

¿ CÓMO SE CRECE EN LOS PRIMEROS AÑOS ?


La talla media en el momento del nacimiento es de 47 cm. Durante el primer año. El bebé aumentará su talla en cerca de 25 cm. En los años posteriores, el aumento de talla es notable, aun cuando pierde velocidad año tras año, según se observa en la gráfica. Esta sería la velocidad media de crecimiento para ambos sexos, con pequeñas oscilaciones hacia arriba o abajo, Para comprobar la situación de caca bebé, o de cada niño, nada mejor que comparar su talla en cada momento con el resto de los niños olas niñas de su edad. para ello contamos con las llamadas tablas de percentiles para los diferentes grupos de edad y de sexo. Gracias a ellas sabemos si la altura del niño se sitúa por encima o por debajo de la media ( la media es el percentil 50 ). Al final de este capítulo presentamos diferentes percentiles para distintas edades, con diferentes parámetros ( altura, peso, perímetro craneal ) y aplicaciones en ambos sexos.

Las variaciones de peso muestran, asimismo, su ritmo particular. En el momento del nacimiento, oscila entre los 3,5 kg para los niños y los 3,3 para las niñas. Durante el primer mes, todos engordan entre 250 y 350 g por semana ( salvo la primera semana, en que suelen perder peso ), lo que equivale a 4,5 kg al finalizar este periodo. Los siguientes años presentan unos cambios muy significativos y casi idénticos para ambos sexos.

Al igual que sucede en el caso de la altura, el aumento de peso tiene también sus tablas de percentiles para cada edad hasta la juventud, que mostramos al final de este capitulo.

Nacimiento 47 cm
1 año 25 cm
2 años 12 cm
3 años 8 cm
4 años 7 cm
5 años 6 cm
6 – 12 años 4 cm
por cada año
adolescencia 22 cm


Nacimiento 3,5/ 3,3 kg
1 mes 4,4 kg
2 meses 5,4 kg
3 meses 6,2 kg
4 meses 7,0 kg
5 meses 7,6 kg
6 meses 8,0 kg
7 meses 8,5 kg
8 meses 8,9 kg
9 meses 9,3 kg
10 meses 9,6 kg
11 meses 9,9 kg
1 año 10,6 kg
2 años 12,5 kg
3 años 14,6 kg
4 años 16,8 kg
5 años 18,5 kg
6 años 20,8 kg


FACTORES QUE INFLUYEN EN EL CRECIMIENTO
Son diversos los factores que influyen en el crecimiento: particularmente, los genes o herencia cromosómica, las hormonas, el tipo de alimentación y de actividad física, las condiciones ambientales y sociales, etc. La incidencia de cada uno de estos factores sobre el peso o la talla definitivos es distinta. Así, por ejemplo, los genes heredados de los padres son responsables de casi el 50 o 60 % de todo el crecimiento; en el caso de la alimentación, su influencia puede extenderse, al parecer, desde un 20 hasta un 30%; y el resto de factores- como enfermedades, condicionantes ambientales y sociales, actividad física regular, etc,- tendrán un peso de alrededor del 10 %. Podemos ahora entender por qué un hijo puede tener un peso ( y sobre todo una altura ) superior o inferior al de sus progenitores.

TXUMARI ALFARO
PEDRO RAMOS

CARACTERÍSTICAS DE CRECIMIENTO


Para que el recién nacido alcance las características de adulto, deberá verse acompañado durante los primeros 16 a 20 años de su vida por unos procesos biológicos a los que denominamos crecimiento y desarrollo. Crecimiento, en el sentido de que aumentará su talla y su peso, cualidades mensurables, es decir, de tipo cuantitativo. Desarrollo, porque muchos de sus órganos ( sistema nervioso, aparatos digestivo y respiratorio, etc,) perfeccionan día a día sus funciones hasta alcanzar las características propias del adulto.

El crecimiento del niño, tanto en lo que se refiere al peso como a la altura, es un proceso continuo a lo largo de la infancia, la pubertad y la adolescencia, con la particularidad de que presenta, ¨ tirones¨ épocas en las que se crece más que en otras. Por ejemplo, se crece más en verano que en invierno, o después de estar enfermo, o durante la noche, etc. Este proceso es idéntico para ambos sexos hasta los 10 años; a partir de este momento, las niñas comienzan a crecer más que los niños, aun cuando éstos, después de la pubertad, superan a aquellas tanto en peso como en altura.

TXUMARI ALFARO.
PEDRO RAMOS.

GENES Y HORMONAS.


En conjunto, tanto los genes ( unos del padre y otros de la madre ) como las hormonas ( cuya cantidad, calidad, etc., dependen en gran medida de los propios genes ) son los principales motores del crecimiento. Así por ejemplo, y en general, la talla baja de los padres indica una más que probable escasa altura de los hijos, aun cuando hay que recordar que en nuestros propios genes hay también información de nuestros padres, que influye para bien y para mal. En el caso del peso, la situación es muy parecida.

Considerando la herencia, los especialistas aportan una fórmula que nos permite hacernos una idea de la altura de los hijos en función delsexo y la altura de los padres ( hay que utilizar estas fórmulas empleando las alturas en cm; el margen de error es del 5 % ):

NIÑO ( altura madre + altura padre ) + 13 partido por 2

NIÑA ( altura madre + altura padre ) - 13 partido por 2

Del mismo modo que heredamos una probable altura o un probable peso, heredamos también una velocidad de crecimiento, de tal forma que se da por supuesto que los ¨ tirones ¨ que se producen en la infancia y en la pubertad están codificados por los genes. Sin embargo debe tenerse en cuenta que, puesto que las combinaciones de genes que pueden darse son muy distintas, cada hijo es un mundo diferente y presenta distintas carasterísticas de crecimiento. Para incluir este factor, disponemos de otra fórmula orientativa a la hora de valorar la talla definitiva del niño, partiendo de la altura a la edad de 2 años tomada en cm:

NIÑO ( talla a los 2 años por 2 ) + 5 = talla adulta en cm

NIÑA ( talla a los 2 años por 2 ) - 5 = talla adulta en cm

Considerando las hormonas y su influencia sobre el crecimiento, debemos recordar que las más importantes son la del crecimiento o GH, las sexuales ( andrógenos y testosterona en los niños y estrógenos en las niñas ) y las tiroideas. La GH, que se libera especialmente durante las horas de sueño ( de aquí la importancia de respetar las horas de sueño en los niños ), colabora en el aumento de tamaño delos órganos, todos en general y, particularmente, en los sistemas óseo y muscular; su producción es continua durante la infancia y la pubertad, si bien se ve reducida lentamente a partir de esta edad, se mantiene dentro de unos mínimos durante el resto de la vida, desaparecerá hacia los 50 años favoreciendo los signos de envejecimiento.

Las hormonas sexuales participan evidentemente, sobre todo, en el desarrollo de los órganos sexuales, pero también en el crecimiento de los músculos, en especial los andrógenos ( por realizar esta función, se trata de hormonas de tipo anabolizantes ). Hacia los 7 u 8 años, este tipo de hormonas comienzan a producirse de forma considerable; hay un notable ¨tirón ¨en estos meses, al que denominamos pico endrogénico o suprarrenal por ser estas hormonas las responsables del mayor crecimiento que se observa en tales fechas.

También son hormonas las que desequilibran la igualdad en altura y peso que se observa entre ambos sexos hasta los 10 años. A partir de este momento se produce en las mujeres la explosión hormonal, de manera que hacia los 13 años puede observarse una diferencia de 2 a 2,5 años entre niños y niñas, siempre en favor de estas últimas y tanto en el crecimiento como en el desarrollo. Ahora bien, las hormonas sexuales femeninas – los estrógenos – no sólo posibilitan que hacia los 13 años se produzca la primera menstruación o menarquía, con crecimiento de las mamas, ensanchamiento de las caderas y distribución del vello de forma ya adulta, sino que, además, hacen que la osificación de los huesos se produzca con mayor rapidez ( durante la infancia los huesos son más catílago que tejido óseo; de ahí que se denominen ¨huesos de goma¨), limitando en el tiempo las posibilidades de crecimiento. Por último, hacia los 15 a 16 años el potencial de crecimiento de las niñas casi a finalizado.

En el caso de los niños, el ¨ estirón ¨ se inicia hacia los 12 años; se agrava la voz y aumenta la musculatura, el tamaño de los genitales y el desarrollo de vello; hacia los 14 o 15 años tendrán la primera eyaculación.

TXUMARI ALFARO
PEDRO RAMOS

LA VÍA PÚBLICA


Es cierto que la calle, en cierto modo, es de todos, pertenece a cada uno de las personas que la transitan, a los habitantes de una ciudad, sean o no oriundos de la misma. Y no sólo la calle de nuestra ciudad nos pertenece de alguna forma; si viajamos a otra, a cualquier lugar del planeta, nadie debe impedirnos transitar por la calle, no hay normas que así lo determinen. Pero eso no significa que aun estando en un espacio abierto, sin límites y en libertad, podamos hacer lo que se nos antoje, porque puede ir en perjuicio de la propia calle o del resto de personas que transitan por ella.

Cuando salga de casa, se encontrará con todo un universo vivo_con peatones, vehículos, comercios, parques, edificios o semáforos_ que formarán parte de la ruta que vaya a escoger y adornarán el camino que transite. Y a cada paso, en ese camino, le surgirán distintas oportunidades donde poner en práctica su educación.

La vía pública no debe ensuciarse con papeles, colillas, restos de comida ni ningún desecho similar, que contribuye a denostar su imagen. Si usted no tira los papeles, las colillas o la comida en el suelo de su casa, ¿ por qué hacerlo en la vía pública ? La única respuesta posible es que no es usted quien tiene que limpiar las calles de su ciudad, pero sepa que hay personas encargadas de tal tarea que reclaman civismo por su parte. A nadie le gusta caminar por calles sucias, por un suelo plagado de desperdicios de todo tipo, que fácilmente podrían haber ido a parar a las papeleras públicas con una pequeña dosis de urbanidad.

En algunos países de Europa occidental, como Alemania o finlandia por ejemplo, está prohibido y es socialmente inadmisible que los transeúntes tiren papeles u otros desperdicios al suelo. La mentalidad de cuidado y protección del medio ambiente ha colado hondo en sus habitantes y es raro encontrar una ciudad que proyecte una imagen de suciedad, propia de otros lugares y continentes.

Al margen de restricciones legislativas, sepa que no es educado ni correcto ensuciar la vía pública, aunque no haya una papelera a mano, en cuyo caso deberá esperar a encontrar una por el camino o incluso a regresar a su casa y abandonar el desperdicio del que se trate en el vertedero o cubo de basura casero.

Esta indicación forma parte de las normas básicas de higiene que se tienen que adoptar en la calle o vía pública. No son las únicas. El mobiliario propio de la calle es de uso común y nadie tiene derecho a estropearlo o maltratarlo. En los parques, las cabinas de teléfono, los bancos, los autoservicios, etc, hay objetos que deberá cuidar, respetar y no ensuciar, en beneficio de todos los habitantes de su pueblo, ciudad o comunidad. Si lleva a sus hijos al parque no permita que maltraten los columpios; si se sientan en un banco público no tire los restos de la merienda al suelo ni los deje sobre él; si usa una cabina de teléfono, recuerde que no es una terminal privada y puede haber gente esperando para llamar. No se exceda en el tiempo, a no ser que sea estrictamente necesario. Aunque usted también tiene derecho a hablar con y de lo que quiera, así como a disfrutar del tiempo que necesite o considere oportuno, no es apropiado monopolizar una cabina telefónica pública, máxime si no hay más cabinas cerca. Si preve que la conversación va a ser extensa, acuda a un locutorio telefónico donde haya una cantidad considerable de terminales, aunque en este caso también deberá ser breve si hay gente esperando a que termine.

Cuando uno sale a la calle no sabe con qué se va a encontrar, ni si tendrá que mantener alguna conversación con un desconocido. Es posible que repentinamente una persona con la que se cruce solicite su ayuda, bien porque necesite que por favor le informe de cómo llegar a una dirección concreta o porque se vea en un apuro. SEA AMABLE CON LA GENTE, ES LA REGLA DE ORO DE LA URBANIDAD; diga gracias cuando sea necesario; sí necesita algo de alguien como una información sobre la ciudad, pídelo por favor, y cuando entre o salga de establecimientos públicos, tiendas, aparcamientos, farmacias o cualquier otro lugar al que tenga que acceder, ceda el paso.

Aunque las personas no son coches, y permítanme la comparación, ¿ se imagina en lo que se convertiría la vía pública si cada conductor manejara el coche a su libre albedrío, sin orden ni concierto, ni respeto por los demás conductores ni por los peatones ? Sí, ya sabemos que hay ciertos conductores suicidas circulando de tal manera por las calles de todas las ciudades. Pero su actitud infringe claramente no sólo las normas de tráfico, sino también las de la urbanidad y respeto para el resto de los usuarios. Bien, de la misma manera que se pide precaución y respeto a los conductores, los transeúntes también están obligados a hacer posible la cohabitabilidad con el resto.

Camine de tal modo que no entorpezca el paso ni vaya arrollando a los demás. Aunque tenga prisa. NO VAYA DANDO CODAZOS NI PISOTONES A QUIENES SE CRUCEN POR SU CAMINO. Si le ocurre algo así, pida perdón educadamente. NO MIRE HACIA OTRO LADO Y PASE DE LARGO COMO SI EL INCIDENTE NO HUBIERA TENIDO NADA QUE VER CON USTED, no pierda la educación.

Debe de cuidar el tono de su voz, nadie debe enterarse de su vida privada ni confundirse con sus gritos. Si va acompañado y grita o da voces para llamar a un amigo que circula por la acera de enfrente, puede llegar a hacer creer a alguien que se encuentra en una situación de emergencia.

Y respecto a las emergencias, hay mucho que decir en contra del comportamiento generalizado de los humanos en la vía pública. Las teorías sociales hablan de DESHUMANIZACIÓN y tienen mucha razón. Hoy en día, acostumbrados a circunstancias terribles como la miseria, la pobreza o la catástrofe, parecemos estar perdiendo LA SENSIBILIDAD Y LA CALIDAD HUMANAS. Cuantas veces habremos visto en la calle a una persona que de repente se desmaya, a un enfermo que necesita un taxi, a una persona tendida en medio de la carretera que acaba de tener un accidente de tráfico... y a otros muchos caminantes, ajenos al problema aunque conscientes del mismo, PASAR DE LARGO, sin mostrar el más mínimo SIGNO DE PREOCUPACIÓN NI INTENCIÓN DE PRESTAR AYUDA.
La mentalidad que influye en esta tan poco humana manera de comportarse es ¨ya habrá otra persona disponible ¨, ¨que ayude otro ¨o justificaciones similares. Pero nadie se pregunta que pasaría si todos y cada uno de nosotros pensáramos de la misma manera. Si alguien necesita su ayuda y usted puede prestársela, no lo dude, ni convierta su acción en la buena acción del día, es de alguna manera su deber, al menos si quiere demostrar buenas maneras y humanismo.

¿ Y que decir de los conductores suicidas, que convierten a su ciudad en una ciudad sin ley ? ¿ Y de los que no ven señales ni peatones ni al resto de los coches que circulan a la par ? La carretera forma parte de la vía pública. Pero para estos conductores es difícil hablar de respeto, porque no lo muestran ni por la vida humana, pero como premisa inicial hay que tener en cuenta que las señales están para respetarlas, los peatones tienen preferencia en pasos de cebra y semáforos y la calle no pertenece a ningún conductor suicida.

En la vía pública, el respeto será mayor si cabe por los ancianos y niños. A la hora de dejar pasar o salir de un establecimiento público, o ceder el paso a un autobús o cualquier otro medio de transporte, tendrán preferencia. Con ellos también tienen que tener un cuidado especial los conductores. Si un anciano está cruzando la calle y el semáforo se cierra, no estará de más considerar que su edad le impide andar al paso de otra persona más joven y permitir que pase sin echar mano del claxon ni mucho menos dar voces por la ventanilla. El secreto es la paciencia.

Aparte de la ayuda que todos merecemos en caso de emergencia, hay personas cuyas circunstancias personales merecen mayor consideración. Nos referimos a los DISCAPACITADOS FÍSICOS. El diseño y las instalaciones de las grandes ciudades están, afortunadamente, cada vez más preparados para personas ciegas, sordas o impedidas en alguna de sus capacidades. Sin embargo, sus limitaciones no son resueltas tan sólo por el diseño de las ciudades y nuestra ayuda puede ser muy necesaria. Si ve un ciego intentando cruzar la calle o un sordo ante un semáforo que aún no tiene incorporado el código sonoro específico para éstos, préstele su ayuda, no cuesta nada y le hará un gran favor.

No es del todo justa la reivindicación de quienes consideran que ¨por la calle cada uno va como quiere ¨. Ya nos hemos referido anteriormente a que hay que respetar una serie de normas para no perjudicar a otras personas. Ahora aludimos a la manera de vestir para salir a la calle. No es que exista todo un código de buenas maneras en el vestido, no se trata de tener en cuenta factores como si se tratara de acudir a una cena de gala o a una celebración especial. Pero también hay límites. No es adecuado que se camine por la calle, incluso de noche, con una ropa tan atrevida que con ella enseñemos parte de nuestra anatomía al personal. Insistimos en que en la vía pública hay niños, que no tienen por qué disfrutar de ese espectáculo.

La calle tampoco es el lugar idóneo para las manifestaciones amorosas, que deben reservarse para los espacios y momentos de intimidad. Algunas parejas, especialmente jóvenes, manifiestan sus sentimientos libremente en la vía pública, en los parques, delante de personas mayores y niños, sin ningún tipo de pudor. Hay quien puede sentirse ofendido si presencia escenas en plena calle, escenas que no sólo incluyen besos, abrazos, sino que llegan más lejos, a puntos intolerables en un lugar público. No es extraño escuchar a generaciones anteriores que la juventud actual no tiene respeto por nada. No es que les demos la razón, su valoración a veces puede estar influida por una ideología distinta y mucho más tradicional. Pero sí es cierto que uno no puede permitirse el lujo de abandonarse a sus apetencias en la vía pública, por el respeto que merecen los demás. Las manifestaciones cariñosas no deberán pasar, por tanto, de besos, abrazos, de coger de la mano a la pareja para pasear. Lo demás deberemos posponerlo para nuestros momentos de intimidad, para la vida privada que cada uno lleva de puertas adentro de su casa.

Último consejo: si camina por la vía pública y lleva un paraguas abierto tenga cuidado con los transeúntes, pues será muy fácil que les golpee con él al cruzarse en su camino, especialmente en tránsitos estrechos. Si lo lleva plegado, pórtelo a modo de bastón, perpendicular al suelo.Si lo sujeta horizontalmente, puede clavárselo a quien pase cerca de usted.

A la Autora decirle que muchas gracias, por la enseñanza de este Libro y que perdone el haber puesto algunas palabras y oraciones con mayúsculas, pero son tan importantes que no he tenido más remedio que hacerlo de esta forma.

ARANTXA G. DE CASTRO.




INSULTOS, EL RECURSO MÁS FÁCIL.



Podría definirse el insulto como el recurso literario más fácil, un sustituto del argumento, de la razón. El arte de descalificar es dominado por muchos, que canalizan su personal frustración en la crítica. Los insultos también son propios de las lenguas. Por ejemplo, huevón, bludo y pelotudo son expresiones propias de los países de Hispanoamérica. En España, por el contrario, términos como cojonudo o pelotudo tienen una connotación positiva.

El léxico de los insultos llena páginas de multitud de libros, que explican sus orígenes, su sentido primitivo y su razón de ser. Pero las buenas maneras nos obligan a recordar que siempre es preferible evitar acudir a los insultos. Con los insultos ocurre lo mismo que con los tacos; nos sirven para reforzar nuestra personalidad alterada, para demostrar superioridad frente a nuestro rival, y con ellos lo único que conseguimos es motivar el enfrentamiento y ganarnos enemigos.

Siempre es mejor servirse del argumento, del razonamiento o incluso de la discusión civilizada que de las palabras feas, que dan muy mala imagen a la persona que las utiliza.

ARANTXA G. DE CASTRO

DESARROLLO PSICOMOTRIZ


    MES 1

  • ACTIVIDAD CORPORAL. Se mantiene todavía cierta influencia del periodo fetal. Ello se debe a que en el bebé los puños se encuentren cerrados y las piernas, siempres, flexionadas; mueve ligeramente la cabeza cuando está boca abajo; distingue sobre todo los sabores salado y dulce ( preferible este último ); su agudeza visual es mayor para los objetos situados a 30 cm y aprende poco a poco a mirar y fijar la vista sobre éstos, o sobre caras. Casi todos los movimientos se basan en reflejos; si le damos nuestro dedo, lo aprieta con fuerza; si le acariciamos la cara, gira la cabeza hacia el lado de la caricia; si escucha un ruido, extiende brazos, piernas y manos.
  • RELACIÓN CON EL ENTORNO. El bebé está casi todo el tiempo dormido, despertándose y llorando cuando tiene hambre o se siente molesto ante algo ( el pañal húmedo, por ejemplo ); abre y cierra la boca como si hablara, emitiendo de vez en cuando algunos sonidos; le molestan los ruidos fuertes; reconoce los olores de la persona que más tiempo pasa con él ( en particular, el de la madre ), traquilizándose ante la voz de ésta. Nuestra piel es la mejor manera de comunicarnos con él.
PARA ESTIMULARLE. A este efecto, hay que hablarle o cantarle con frecuencia para que se acostumbre a nuestra voz; darle un masaje después del baño; mirarle a los ojos cuando se le alimenta; colocar algún objeto móvil y musical en la cuna. Hablar con frecuencia con el bebé-y más tarde con el niño-tiene, aunque no lo parezca, unos efectos muy positivos ya que facilitamos así el desarrollo de sus capacidades intelectuales y, en concreto, las uniones entre los millones de neuronas del cerebro, pilar fundamental para las capacidades intelectuales futuras del niño.

MES 2
  • ACTIVIDAD CORPORAL. El bebé comienza a estirar la mano, la chupa y juega con la lengua; puede mantener erguida la cabeza durante unos segundos; fija su atención en muchos objetos y cada vez con mayor frecuencia; es capaz de seguir algo con la mirada ( a personas u objetos móviles ).
  • RELACIÓN CON EL ENTORNO. Al bebé le atraen los objetos de colores llamativos y, particularmente, los móviles; reconoce las voces que oye con frecuencia, y, a veces, les responde con una sonrisa e incluso suele permanecer quieto cuando se le habla; mueve brazos y piernas si está contento.
  • PARA ESTIMULARLE. Hay que hacer gestos exagerados con nuestros ojos, boca, etc., para que el bebé nos imite; mirarle siempre a los ojos; hablarle suavemente y facilitar su sonrisa. Disfruta mucho cuando se le canta, se le habla...

MES 3

  • ACTIVIDAD CORPORAL. El bebé abre las manos y juega con ellas, mirándolas con frecuencia y haciendo diversos movimientos; sujeta la cabeza cuando se le mantiene erguidi; se sostiene en la cuna sobre los brazos y levanta la cabeza.
  • RELACIÓN CON EL ENTORNO. El bebé sonrie a casi todo el mundo; emite sonidos cuando alguien se dirige a él, o cuando está solo y contento; reconoce con la mirada a las personas habituales de su entorno.
  • PARA ESTIMULARLE. Hay que darle juguetes blandos en la mano para que juegue ( en esta fase, la actividad manual es importante ); presentarle pequeños juguetes para que fije su mirada en ellos y luego los siga cuando juegue con ellos; hablarle mucho y esperar que nos conteste con sus ruidos.

TXUMARI ALFARO

PEDRO RAMOS

CARASTERISTICAS DEL DESARROLLO PSICOMOTRIZ.



INTRODUCCIÓN

Los recién nacidos tienen aparatos y órganos formados pero escasamente desarrollados, por lo que las características propias de cada uno de ellos son apreciables de manera muy simple. El corazón late a mayor velocidad que el del adulto; el estómago, además de pequeño, apenas tiene jugos para tratar el alimento, por lo que hay que darle únicamente lo que puede tomar; leche; el intestino no puede digerir todas las sustancias que hasta él llegan; los músculos son débiles y con escasa capacidad de contracción; los huesos son como moldes de tejido cartilaginoso, una especie de chicle de cierta consistencia, por lo que apenas tiene minerales ( falta, sobre todo, calcio ); en el sistema nervioso, las neuronas trabajan de modo lento debido a que su madurez y las uniones entre ellas, son mínimas,,,

En definitiva, tales características de los órganos y aparatos del recién nacido son las que marcan su diferencia respecto del adulto que llegará a ser. El desarrollo o la maduración de los órganos se extiende a lo largo de varios años, más en el caso de unos aparatos y menos en el de otros. El que quizá más tiempo requiere para madurar es el sistema nervioso, pues finaliza el proceso de maduración hacia los 18 o 20 años, momento en el que cualidades como la coordinación de movimientos, reflejos, etc., adquieren su máximo desarrollo. Con el fin de valorar en conjunto el desarrollo o la maduración de los órganos, es necesario comprobar cómo evoluciona el sistema nervioso del niño, ya que se trata del que más se exterioriza de todos los aparatos, así como el que, en mayor medida, marca su relación con el entorno e incluso determina su personalidad.

TXUMARI ALFARO

PEDRO RAMOS